“Una buena acción es la mejor oración”… y en Los Alcarrizos hay sacerdotes que han decidido convertir esa frase en una verdadera misión de vida.
Los sacerdotes Juan Amadís y Joel Villafaña han asumido con valentía el compromiso de luchar por una comunidad afectada por la violencia, el narcotráfico, la deserción escolar, el desempleo y la falta de oportunidades para la juventud.
Más allá de predicar desde el altar, estos sacerdotes han salido a las calles, a los barrios y a las comunidades para llevar esperanza, orientación y ayuda social a cientos de familias que viven en medio de la desesperanza y el abandono.
A través de operativos médicos, entrega de medicamentos, promoción de valores, actividades comunitarias y mesas de diálogo, los sacerdotes trabajan día tras día para rescatar jóvenes que podrían terminar atrapados por las bandas y la delincuencia.
La situación es alarmante. Según denunciaron, las bandas juveniles ya no solo tienen presencia en los barrios, sino también en centros educativos, utilizando el narcotráfico como uno de sus principales métodos de captación.
Mientras tanto, muchas autoridades y sectores importantes continúan actuando con indiferencia frente a una realidad que amenaza el futuro de toda una generación.
Los sacerdotes han sido claros: la juventud no necesita abandono, miedo ni más violencia. Necesita educación, deporte, oportunidades, valores y espacios donde pueda construir un futuro digno.
Hoy, la labor de estos sacerdotes se convierte en un llamado urgente a toda la sociedad.
Porque rescatar una comunidad no es tarea de unos pocos… es responsabilidad de todos.



